| El Faro de Cayo Jutías: patrimonio minero |
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Minas de Matahambre, ago. 14 -La naturaleza en su perfección absoluta nos regala uno de sus más preciados y místicos tesoros, el mar y el hombre deslumbrado por él se ha hecho dueño, para enamorarlo ha colocado faros que iluminen su calma o desenfreno en las noches.Uno de estos gigantes es el Faro Cayo Jutías, que orgulloso de su longevidad se yergue majestuoso en la extremidad noreste del cayo que lleva su nombre en el municipio minero de la provincia de Pinar del Río. Este fue construido en 1902, y es exclusivo por su armazón de acero en esqueleto, en forma de tronco de pirámide octogonal, con esta fuerte estructura metálica se ha revelado ante los embates de los desastres naturales y se mantiene desafiante, mientras acuna una familia que la hace propia, pues con esmero cuidan de él. -“Mi nombre es Divany Miranda Martínez, comencé el primero de Diciembre de 2008 a trabajar en el faro de Cayo Jutías, antes que yo comenzara a trabajar tengo entendido que en el faro convivían tres familias y ahora convivimos yo y mi esposa, tenemos pensado echar raíces aquí”. Este vigía hace que el faro cumpla con su sagrada labor de centinela de los mares, que guía y salva vidas a menudo y que protege las costas de la patria a la que pertenece. -“Mi contenido de trabajo aquí en el faro como jefe de torrero desde por la mañana se recoge el área, se informa al puesto de mando la normalidad del trabajo, se limpia la planta la cual fue encendida el día antes por la noche, mantener la limpieza en el mural y otras edificaciones.” “Nuestro trabajo nocturno sería rectificar y comprobar el encendido del faro el cual destella cada 13,7 segundos y velar por el buen funcionamiento del faro el cual debemos permanecer la noche entera en vigilancia y por la zona del área costera también existen varias boyas las cuales nosotros observamos mediante sus destellos y cualquier incidente costero informar al puesto de mando, le tenemos que reportar también las embarcaciones marítimas las cuales pasan por el frente del faro.” En tiempos antaño los torreros carecían de las mínimas condiciones para subsistir, vivían en el interior del faro, no recibían atención médica y las provisiones eran escasas, pero con el triunfo de la Revolución todo cambió, se construyeron confortables casas electrificadas y su trabajo es valorado, ha ganado prestigio y dignidad. -“Las atenciones aquí en el faro son favorables, por lo que no tenemos que ir a Santa Lucía pues recibimos una cuota una vez al mes.” El cubano digno está dado a ofrecer su propia vida en beneficio del prójimo, de velar por la soberanía de su patria a cualquier precio y así lo demuestra este joven en su quehacer cotidiano que también ha cautivado a su esposa quien ama el lugar y lo noble de la tarea. -“Me gusta estar aquí por su tranquilidad contenido de trabajo, mi función, me gusta lo militar, así contribuyo también con nuestro país al cual le ofrezco mi vida conservando el lugar y el puesto de trabajo.” -“Yo como esposa del terrero me gusta estar aquí, su trabajo, vengo los fines de semana para acá, aquí a contribuir con su labor, con su trabajo, a acompañarlo para que no esté solo y me gusta su tranquilidad, el mar me encanta, la vista que tiene, el Mégano que está ahí al frente, todo esto me gusta y prefiero estar aquí.” El Faro Cayo Jutías, un eterno enamorado del océano que a veces, con sus aguas lo acaricia o lo castiga en furia desenfrenada, perdona y cada noche le regala un constante y coqueto destello de luz, en amansador mensaje de confianza, seguridad y amor, que salva a quienes se aventuran al desafío continuo del mar. Por: Liyanis Tarafa Martínez. Periodista de Radio Minas. Correo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla 14 de agosto de 2009. |
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