Pinar del Río

Fantasmas del baloncesto pinareño


El baloncesto pinareño tocó la gloria hace par de temporadas con el título conseguido por su elenco masculino. El despertar en esta rama consiguió redondear la auoreola triunfal de un deporte que vio -durante más de un lustro- a su equipo femenino destacar por todo el país con aires de campeón. Sin embargo, mucho ha cambiado el panorama.

De aquel equipo femenino que extendió su reinado y luchaba cada cetro a las potentes escuadras santiagueras, queda bastante poco. Aunque una pequeña porción de su plantilla se mantiene, el estilo de juego y las pretensiones distan de las de un equipo con ínfulas de campeón.

El masculino va aun peor. Tras alzar la corona en un play off para la historia por encima de Capitalinos y Matanzas, los dirigidos por “Tatica” González ni siquiera consiguen ya entrar en la fase decisiva del campeonato, quedando solo para aportar refuerzos a los equipos de la zona noble de la tabla.

En la actual campaña, la situación arroja matices oscuros. “Tatica” no ha conseguido enrumbar una situación que se le torció tras subir a lo más alto del podio hace par de años en la sala polivalente 19 de Noviembre. Las causas son disímiles, aunque especular en este tipo de cuestiones no es aconsejable.

Sí podría influir, en cierta medida, esa falta de estimulación achacada por cada equipo cubano campeón en cualquier disciplina tras obtener el triunfo. En la mayoría de los casos, los vigentes monarcas suelen ser las decepciones en los certámenes siguientes.

De cualquier manera, tela tiene para cortar el entrenador de un conjunto con condiciones en casi todas sus líneas. Si bien el grupo clasificatorio del Torneo Nacional de Ascenso depara una complicación importante en su zona occidental, los nuestros cuentan con jugadores capaces de plantar cara a cualquiera de sus oponentes.

Deben volver a consolidar la táctica defensiva, recia en la marca y con un fuerte trabajo bajo tablas, para luego aprovechar la velocidad de Yosiel Monterrey en el manejo de la pelota como base organizador. El convencimiento en que sacar la situación adelante es posible también constituye una clave indispensable para revertir la racha negativa.

En el caso del femenino, aun con su presencia en la Liga Superior, también existe una crisis en cuanto a resultados.

Esta vez bajo la égida de Allame Ochandarena, quien a sus más de 40 años se mantuvo jugando hasta la pasada campaña, las chicas sí han sufrido en carnes propias las ausencias de algunas de sus principales figuras, ya sea por lesión o por cumplir contratos en ligas extranjeras.

Sin embargo, algunas de las muchachas que se mantienen jugando en Cuba están lejos de su mejor estado de forma y una recuperación podría favorecer la mejoría del equipo. Hablo, en este caso, de jóvenes como Anay García o Yusleivi Miranda, ambas integrantes de preselecciones nacionales.

Otra que debe echarse el equipo al hombro cuando no cumple con compromisos en el exterior es Anisleidy Galindo, una jugadora importante incluso en la escuadra cubana y con la calidad y el carácter suficientes para liderar a sus jóvenes compañeras.

Este equipo femenino marcha quinto en la actual Liga Superior y sus aspiraciones de incluirse en la etapa decisiva pasan por un despertar inmediato. En varias ocasiones Ochandarena ha manifestado que su equipo no recibe el apoyo institucional necesario.

“El hospedaje que nos han dado no ha sido el más adecuado, no hemos recibido mucha ayuda, incluso siendo sede, y eso sicológicamente creo que nos ha afectado”, comentó la entrenadora a Guerrillero.

Y surge la pregunta: ¿acaso no merece una disciplina con la tradición del baloncesto un apoyo total por parte de la dirección de deportes para retomar viejos triunfos? No hace falta responder.

Tomado de Radio Guamá
www.rguama.icrt.cu
19 de abril de 2019