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Enfermera, mezcla de amor y vocación


Cuando decimos humanismo, pasión desmedida, desvelo por el paciente, laboriosidad y entrega, hablamos de Gladys Ismenia Martínez Valdés, licenciada en enfermería con diplomado en Urgencias - Emergencias y Cuidados Intensivos y actual supervisora del grupo básico en el policlínico José Elías Borges de Minas de Matahambre.

Ella desde niña anheló ejercer dicha profesión:

“Para ese entonces, cursaba la primaria y me dije quiero ser enfermera y digo que si naciera otra vez, volvería a estudiar lo mismo, porque siento amor por lo que hago y me complace ayudar a las personas a resolver sus problemas de salud.

Desde el año 2013 hasta el 2015, cumplí misión internacionalista en la hermana República Bolivariana de Venezuela, donde presencié muchas personas con necesidades, a las que le aportamos nuestra solidaridad para que mejoraran su salud, a tener un estilo de vida mejor y diferente. No solo yo sino todos los colaboradores cubanos que estaban allí conmigo le ofrecimos nuestro amor.

Viví muchas experiencias algunas agradables y otras no, porque allí la sociedad no es como la nuestra, en varias ocasiones observé momentos de manifestaciones en las calles. Quemaban caucho, asaltaban el metro, las guaguas, también estuve en una etapa, donde un número de habitantes de Venezuela sufrieron un brote de dengue viral y hemorrágico y prestamos asistencia.

Tuvimos un ardua labor con varios pacientes contagiados con la enfermedad e incluso yo tuve una situación crítica y me hospitalizaron por 21 días, estaba muy grave, con un Dengue hemorrágico complicado. Hice un fallo en múltiples órganos y por necesidad regresé a Cuba para rehabilitarme con la ayuda de los especialistas de la salud y con mi familia.

Me recuperé y a los dos meses volví para concluir la misión de forma satisfactoria y así sucedió, aprovecho la ocasión para decirte que si recurren a mí para dar el paso al frente tanto para Venezuela como para otro país, yo diría “Sí”.

A las nuevas generaciones que estudian enfermería les digo que deben ser solidarios, tener gestos de humanidad y sentir pasión por lo que hacen, que tengan siempre el deseo de ayudar a las personar sin importan el lugar y bajo cualquier condición, porque para ser un buen enfermero debe sentirse la vocación, tratar a todos con respeto, con dignidad y sumarle todos los sentimientos antes mencionados.

A mis 30 años de profesión, le agradezco infinitamente a mi Cuba, a la Revolución, a los que fueron mis maestros y por supuesto a mi “Madre” por apoyarme siempre y haber hecho posible que yo cumpliera mis sueños.

En esta oportunidad quiero darles las felicidades a todas las madres heroínas de país y del resto del mundo.”

Para Gladys Ismenia Martínez Valdés, licenciada en enfermería en el policlínico municipal José Elías Borges, el hospital en su hogar y los pacientes parte esencial de su familia, a quienes con gran delicadeza y esmero les regala jornada tras jornada, parte de su vida.

Por: Ivel Iañez Pérez
Periodista de Radio Minas
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12 de mayo de 2019