Los niños, como dijo el apóstol, esperanza del mundo, para ellos el astro rey es más brillante y la luna, es como un misterio que flota en las cortinas de la noche.
La inocencia, cubre su personalidad y salta por las pupilas de sus ojos como destellos de luz, iluminando los rostros de quienes los perciben.
La infancia, período de la existencia que los niños disfrutan a plenitud.
Al preguntarles a ellos ¿Qué es lo que más les gusta?, Sin dudar respondieron:
“A mí me gustan los caballos, montar en ellos, verlos por la calle, tocarlos y montarme para dar un paseo, son muy bonitos”
“Yo juego con los carritos, me gustan mucho y es mi juguete preferido”
“Me encanta jugar a las casitas con mis muñecas y mi mamá me presta su bolso. También juego a la cocinita porque me gusta hacerle la comida a mis niños y darle el biberón.”
“Yo juego a la doctora porque quiero ser una de ellas el día del mañana, además inyecto a mis muñecos para curarlos cuando están enfermitos.”
Un atuendo de emociones adornan las remembranzas de aquellos, que ya dejaron la infancia, para adentrarse más allá, en la adolescencia, pues ellos atesoran en lo más profundo de los corazones, tan hermosa fase de su vida.
“Para mí la infancia es algo muy hermoso, todos pasamos por ella, recuerdo, que cuando era pequeña jugaba con mis amiguitos y realizaba todo lo que los niños acostumbran hacer en esa etapa de la vida, era muy feliz.”
“En la infancia aprendí muchas cosas, como por ejemplo jugar al ula ula, a la pelota, con el aro, entre otras. Fue un tiempo maravilloso en mi vida.”
“Mi infancia fue muy bonita, siempre jugaba con mis amigos, recuerdo que un día en un partido de pelota, corriendo tropecé y me caí, me raspé parte de la piel de la rodilla y mi mamá me reprendió por ello. Si pudiera regresar a ese período de mi vida, yo volvería.”
Para los no tan jóvenes, los infantes son un regalo de la creación, quienes proveídos de sinceridad, ternura y mucho amor, son capaces de transformar con su alegría, las situaciones más adversas.
Ciudadanos mineros expresaron su sentir
“Son lo más bello, ellos nos colman el alma con su sonrisa, con su forma de actuar nos enseñan que debemos vivir sin preocupación y siempre estar positivos. Yo amo a los pequeños, me quitan el estrés que por diversas razones a veces los adultos sentimos. Son lo máximo”
“Una casa sin niños no es un hogar completo, con ellos llenamos cada espacio vacío, no existe lugar para la soledad o el silencio, los pensamientos negativos desaparecen ante las expresiones de ellos y su hermosa inocencia. Me considero una madre y una abuela satisfecha de la vida.”
Por medio de las relaciones con otros, los niños desarrollan su bienestar social y emocional.
Jugar, comunicarse y aprender, son acciones que forman su personalidad, es por ello la importancia de una niñez saludable, lejos de conflictos familiares, para así evitar en los pequeños, daños psicológicos, que perjudiquen sus capacidades mentales en el futuro.
Démosle afecto a esos tesoros que forman parte de nuestra vida y cultivemos en ellos, el hombre de bien.





Por: Ivel Iañez Pérez
Periodista de Radio Minas
Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
1 de junio de 2019