Desertificación y sequía, dos retos del presente

Existen zonas en Minas de Matahambre, donde la desertificación y sequía comienzan a ganar terreno. Al sur del municipio, no son pocos los productores que exponen en asambleas de sus cooperativas, la infertilidad que muestran algunos de los terrenos.

En otro sentido, las precipitaciones se tornan escasas en las vegas ubicadas al norte, desfavoreciendo los rendimientos óptimos de granos, frutas y hortalizas. En tal sentido la delegación de la agricultura, dotó a varias unidades agrícolas de motores de regadíos que ayudaran a aliviar la crisis.

La degradación ecológica inicia sus estragos, en el suelo que antes rendía producciones satisfactorias. Esto sucede como resultado de la deforestación y destrucción de la cubierta vegetal, la subsiguiente erosión de los suelos, la sobreexplotación de acuíferos, la sobreirrigación y consecuente salinización de las tierras o la falta de agua.

Con frecuencia el ser humano favorece e incrementa este proceso como consecuencia de actividades relacionadas con el cultivo y el pastoreo excesivos o la deforestación.

Los campesinos que laboran en el kilómetro 41, carretera Luis lazo, carecen de abundante agua para la plantación de cultivos varios. Los terrenos son dedicados en su mayoría a la obtención de tabaco.

La explotación de nuevos pozos en esta localidad, ayudaría a solucionar el problema, a la vez que la construcción de micropresas contribuiría a minimizar el déficit productivo.

La capa vegetal de los suelos en proceso de desertificación puede ser recuperada, con un grupo de medidas prácticas, tales como la restauración y fertilización de la tierra, mediante la aplicación de abonos que se convertirán en humus y regenerarán la tierra con materia orgánica.

También es posible la reforestación, para la fijación de la tierra que actúa como contraviento, ayudan a absorber el agua y a la fijación del suelo, además de ser sumideros de CO2 que ayudan a combatir el cambio climático, así como implementar prácticas agrícolas sostenibles.

En las zonas en las que el proceso de desertificación es incipiente o de poca gravedad, es posible detenerlo y restablecer los servicios clave en las zonas degradadas.

La prevención es mucho más rentable que la recuperación, hecho que debería tenerse en cuenta en las decisiones políticas.

La lucha contra la desertificación tiene un papel fundamental e imprescindible a la hora de cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que son, entre otros, erradicar la pobreza extrema y garantizar la sostenibilidad medioambiental.

Los esfuerzos son ingentes en Minas de Matahambre, como en el resto del país, para erradicar la desertificación y buscar alternativas que aminoren el impacto negativo de la sequía.

Por: Juan González Cabanas
Periodista de Radio Minas
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17 de junio de 2019