
El empleo desmedido de alcohol es un mal que aqueja a las sociedades actuales. Cuba no escapa a ese fenómeno. Nuestro país figura entre los más altos fabricantes y consumidores del planeta.
Cada vez con mayor frecuencia observamos a personas que desde horas tempranas del día, presentan síntomas de embriaguez y otros que al atardecer, después del trabajo, no les pueden faltar un par de tragos.
También existen aquellos que después del primero no pueden parar hasta sentir náuseas.
Las escenas varían, sólo unos ejemplos de los menos conflictivos le quiero comentar: Hace unos días, al amanecer lo vi pasar por la calle, sus pasos inseguros daban fe del estado en que se encontraba.
Pensé que caería de un momento a otro y así ocurrió, un pequeño tropezón y fue de bruces. Un joven que andaba cerca le socorrió y lo ayudó a llegar hasta su casa.
Un señor, bastante mayor, proponía en venta unos huevos, todos sabían para qué quería el dinero, porque ese es de los que se cae y ya nadie se preocupa, cuando pasa la modorra, solito se levanta y sigue su andar.
Otro desgarraba a golpes a un pobre caballo que durante el día le había servido para todo su trabajo.
Las escenas son reales, los nombres no importan, historias como esta se repiten a diario por montones.
Las consecuencias del alcoholismo suelen ser aún mayores: enfermedades crónicas, hombres que maltratan a las esposas, incluso a los hijos y a la madre, mala economía en el hogar, divorcios, accidentes de tránsito, suicidios y hasta asesinatos.
El mal es tan generalizado que todos tenemos a nuestro alrededor a alguien que lo padece, ya sea en nuestra propia familia o en la vecindad.
La mayoría de los aludidos suele manifestar que no pueden apartarse de la adicción, que es algo que los domina, o sencillamente no desean alejarse de la bebida por considerarla una ayuda para sobrellevar las penas de la vida.
La historia empieza casi siempre a temprana edad, en la primera juventud.
Al final la mayoría termina cargando con la adicción por el resto de su vida y con la estela de consecuencias de las que ya hemos mencionado.
El llamado a evitar esta adición es permanente. En nuestro territorio existe un programa de salud para atender a personas con ese padecimiento.
Por otra parte en el sistema educacional trabajan el tema, sobre todo en las enseñanzas Media y Media Superior, a través de talleres y charlas educativas.
En esos espacios les explican a los jóvenes las consecuencias del alcoholismo y la necesidad de evitar ese mal.
Muchas personas se preguntan si las bebidas alcohólicas hacen tanto daño por qué se venden de manera tan desproporcionada en todos los centros comerciales de la isla, incluso a veces sin respetar lo estipulado por la ley, prohibida a menores de 16 años.
Coincido en parte, sin embargo soy de la opinión que independientemente de ello, el beber es una decisión personal, el que no quiere hacerlo, no cede ni aunque existan fuertes influencias sobre él, el que quiere, la busca como dice el dicho “debajo de la tierra”.
A ti que vives bajo los efectos de tan nocivo vicio, te exhorto a que analices tu situación y valores cuánto hay en todo este asunto para ganar o perder. Dile no a la adicción, apuesta por la vida, la familia, la vida social y la prosperidad.
Por: Edilia Martínez La Rosa
Periodista de Radio Minas
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26 de junio de 2019