«La mejor decisión de mi vida»
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- Publicado: 14 Septiembre 2019
- Escrito por Guerrillero

A 30 años de incorporarse al Servicio Militar Voluntario Femenino, Maité Páez Guerrero no se arrepiente del paso dado.
Estaba en el pre cuatro en Troncoso, no hubo una correcta formación profesional, fue el primer año que se hicieron las pruebas de ingreso, me llegó la carrera de Veterinaria y no me gustaba, le dije a mi mamá: ‘Viviendo en Viñales, yo no necesito estudiar eso si lo que quiero es cuidar animales’.
«Con anterioridad de la unidad 1660, donde está la Escuela Militar de Pilotos de Aviación, habían ido a explicarnos en qué consistía el Servicio Militar Voluntario Femenino, las ventajas que tenía...».
Pausadamente Maité Páez Guerrero hurga en sus recuerdos. Para esta mujer graduada del instituto superior pedagógico Rafael María de Mendive de Pinar del Río, el camino hacia la obtención de la profesión deseada implicó una cuota de sacrificio.
«Había otra muchacha de Puerto Esperanza a la que también le llegó Veterinaria y no le gustaba. Pensamos que esa opción del Servicio no estaba mal, nos pasábamos un año, después íbamos al pre militar y así podíamos estudiar lo que queríamos. Nos reunimos mis padres y los de ella y decidimos que eso era lo que íbamos a hacer».
«UNA ETAPA MUY BONITA»
Al valorarlo retrospectivamente, Maité considera que fue la mejor decisión que tomó en su vida: «Te lo digo así a ojos cerrados, si no, yo no estuviera hoy aquí. Fue algo bien pensado, maduro. Una cosa es lo que te dicen y otra lo que vives, a lo que te vas a enfrentar, el rigor con el que te vas a someter a ciertas cosas que, por tu condición de mujer, son nuevas para ti, pero que te enseñan muchísimo.
«Creo que ha sido la experiencia más fructífera que he tenido en la vida. Aprendes a independizarte, a pasar trabajo, a valerte por ti misma siendo alguien tan joven, a hacértelo todo con un nivel de disciplina estricto. Hay personas que no valoran eso, pero creo que es importante, porque es necesario desde saber comportarte, arreglar una cama, hasta tomar una decisión».
Cada palabra y frase lleva en el tono una convicción de certeza. Es de las personas que hablan con el rostro, los ojos se le iluminan mientras reconstruye el pasado, también se percibe la complacencia de alguien que siente orgullo por lo hecho.
Del entrenamiento inicial, la llamada «previa», rememora que fue un periodo muy arduo «igual que los hombres, porque aún siendo mujer no es diferente».
Tuvo una lesión en el pie, al recuperarse se incorporó, y aunque sentía que no estaba lista para quedarse en la vida militar, no duda en calificarla como «una etapa muy bonita».
De los meses pasados en el pre asegura que fue la primera vez que estudió de verdad, porque: «Se asume con responsabilidad, para evitar que no vuelva a pasar lo mismo y aunque no había pruebas de ingreso, sabíamos que estábamos preparándonos para ser alguien en la vida. Obtuve la carrera que quería y si hoy soy lo que soy, es gracias a esa decisión que tomé».
PROFESORA Y ARRENDATARIA
Maité es licenciada en Marxismo Leninismo e Historia, labora como profesora en el centro mixto Adela Azcuy Labrador, del municipio de Viñales, confiesa que le gusta lo que hace, estar con sus estudiantes, compañeros de trabajo, ayudar a los jóvenes egresados del Pedagógico.
Ella, al igual que otros muchos en ese territorio, tiene en su casa la posibilidad de obtener el sustento para la familia, pues cuenta con una habitación para alquilar a turistas, sin embargo, sigue vinculada a la docencia y expone sus razones: «Si yo me esforcé tanto para hacerme profesional, no es para quedarme sin hacer nada.
«Podría no trabajar, pero yo estudié para esto, disfruto el aula, dar clases; lo otro es quedarme haciendo las labores domésticas que de todas formas tienes que realizarlas, aunque te paguen por ello».
No duda en recomendar que las jóvenes se sumen al Servicio Militar Voluntario Femenino, no obstante, aclara que la toma de tal decisión debe ser a conciencia, porque requiere entrega, dejar de lado el paternalismo y que estén dispuestas a cumplir de una manera independiente y seria.
«Estoy segura que a cualquiera le dicen ahora: arrástrate o le suenan dos tiros al lado y no pueden con eso, y cuando estás allí lo aprendes con agilidad y la experiencia queda. Es preparación para la vida, en cada momento hay que hacer lo que a uno le toca y hay que aprovecharlo».
Al preguntarle si desde su posición de madre aprobaría tal decisión, tampoco titubea: «Si eso pasara asumiría la misma actitud que mis padres, siempre voy a tener su ejemplo, no hubo una mala palabra, ni un mal gesto, todo lo contrario, aun sabiendo que nos íbamos a separar y que me iba a enfrentar a algo difícil, tuve su respaldo».
Sugiere a las que puedan estar ahora pasando por esa situación, que las apoyen: «A ellas no les va a pasar nada por eso».
EL SALDO POSITIVO
Para Maité su paso por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) es un saldo totalmente positivo por la experiencia, el aprendizaje, las amistades adquiridas durante esa etapa; pero especialmente por la madurez que le aportó a la joven de 17 años que vistió de verde y acató el rigor de la vida militar en aras de conseguir su sueño. Se siente una mujer realizada y fue gracias a esa oportunidad.
No es la única pinareña que por esa senda encontró cómo reorientarse, pues más de 1 500 féminas que hoy se encuentran en las FAR o el Ministerio del Interior (Minint) ingresaron por esta vía, otras continuaron estudios universitarios e incluso las hubo que no se acogieron a ningún beneficio y solo se llevaron consigo los recuerdos.
Que la mujer cubana se prepare militarmente hace mucho que dejó de ser noticia y desde nuestras mambisas hasta la actualidad hay toda una estirpe de guerreras que dejaron huellas en la historia.
Las jóvenes que en tiempo de paz se incorporan al Servicio Militar Voluntario Femenino son continuadoras de ese legado y encuentran otros escenarios donde dar batalla, como Maité que sigue en el aula, es madre, esposa, trabajadora no estatal y mucho más, a la manera de cualquier otra nacida en esta isla, que se ha hecho dueña de su tiempo y destino.
Tomado de Guerrillero
www.guerrillero.cu
14 de septiembre de 2019



