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Yomy, una mujer de sonrisas


En el kilómetro 41 de la carretera Luis Lazo nació Yomy Caridad Machín Calzada, hace ya 48 años, y de su niñez recuerda que vivían felices a pesar de que no tenían luz eléctrica y debían caminar dos kilómetros para llegar a la escuela, ida y vuelta.

Hoy es una mujer muy risueña y sencilla, que no se deja vencer por las adversidades, las cuales no le faltan, pero trata de darle su mejor rostro a cada momento. Esa fue nuestra impresión al conversar con ella.

«De mis padres, Minervino y Aleyda, aprendí el respeto, la honestidad, los valores y que siempre hay que transitar por el camino correcto. Ellos me enseñaron a llevarme bien con todos, así como la familiaridad con los vecinos, y eso lo mantengo para toda la vida».

Rememora que en el caserío los habitantes se llevaban bien. «Las relaciones eran buenas y así siguen hoy, porque aunque me mudé de allí a los 12 años quiero mucho ese lugar. El guajiro es muy respetuoso y familiar».

A un sitio conocido por El Marabú, en San Juan y Martínez, se mudó la familia cuando la entrevistada era solo una adolescente.

«Llegó la secundaria y el preuniversitario en Sandino, en la 23 y en el 11, respectivamente. Fueron los mejores tiempos de mi vida, ojalá regresaran. La juventud no se olvida nunca».

SIRVE HASTA PARA REMEDIO

Así va contando poco a poco su vida. Ella llegó a nosotros por sus resultados como dirigente cederista, tarea en la que lleva más de 20 años y que está muy relacionada con el lugar en el que vive.

«Me casé a los 18 años y me mudé para Lagunilla, en San Juan y Martínez; allí he vivido con mi esposo todos estos años. Tengo dos hijos, uno de 30 y la otra de 26, y ya nos han dado dos nietas, Masiel y Sadiany. Ellas son la vida mía».

De sus inicios en los CDR cuenta: «La presidenta no quiso seguir en el cargo y acepté y ya llevo 22 años.
«Pasé hasta la escuela del Partido para ser cuadro, porque me gusta lo que hago, por eso en mi lugar de residencia soy como la mujer orquesta.

«En especial mis vecinos son muy buenos. Hay siete CDR y todos funcionan bien».

Mujer preocupada por los problemas de su comunidad, nos habla del alcoholismo como un fenómeno que puede trascender o afectar, tema sobre el que la enfermera y el médico de la familia han dado charlas educativas.

«No tenemos jefe de sector y nos hace falta, asegura Yomy, y también nos golpea el transporte para llegar al pueblo, son muchos los muchachos que se trasladan a la escuela. Ahora sale la guagua lunes, miércoles y viernes, ¿y los demás días? A veces viran a pie y son siete kilómetros».

ENSARTADORA DE LUJO Y ABUELA DE CORAZÓN

Trabaja en una cooperativa de producción agropecuaria como ensartadora y además ayuda a su esposo, Luis Márquez, que es campesino.

«Hago entre 50 y 60 cujes diarios, depende de la cantidad y calidad del tabaco; a veces realizamos hasta competencias por la Federación de Mujeres Cubanas y gano», nos dice con orgullo esta mujer que multiplica las horas del día para quedar bien con todos los compromisos que la vida le pone por delante, en especial el de ser abuela, entonces nos habla de Masiel.

«Es mi nieta de cuatro años y tiene parálisis cerebral, no camina, no habla, padece de una enfermedad que se llama agenesia del cuerpo calloso».

Entonces con lágrimas en los ojos nos anunció que el día después de nuestra entrevista entregarían a su hija –la mamá de la niña– una casa terminada.

«El Estado nos dio los materiales y el crédito de 80 000 pesos, el albañil fue el tío de la niña y se terminó rápido gracias también a la ayuda de los vecinos. El día que se fundió la placa fueron más de 20 hombres a trabajar voluntariamente. Todos ayudaron, en el barrio a mí me quieren mucho».

Hace poco le entregan la medalla Por la Defensa de la Patria y la Unidad del Barrio, conferida por el Consejo de Estado y que reconoce a personas destacadas como dirigentes de la organización.

A ella la vemos contenta al hablar del homenaje, y de la arboleda de frutas que tiene en las cercanías de su vivienda. «¿Cuándo van a ir por la casa para tomar una tacita de café? Tenemos sembradas muchas matas». Y deja la invitación en pie.

Tomado de Guerrillero
www.guerrillero.cu
27 de septiembre de 2019

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