
“Buenos días, ¿Los abuelos se sienten bien? Los abuelos ¡firmes y adelante!,! Listos para comenzar la clase!
La cita tuvo lugar bajo la sombra de un frondoso framboyán en las inmediaciones del consejo popular La Sabana.
A la voz de Blanca Colleras, en su calidad de jefe de grupo, los integrantes del Círculo de abuelos Francisco Germán, tomaron sus posiciones para iniciar una nueva jornada por la vida.
El saludo y la acostumbrada pregunta por la salud y el estado de ánimo llegó de parte de Yonerkis Maura Otaño, quien dispuesta dio la señal para el primer ejercicio.
Entre risas, despistes, burlas sin malicia y algún que otro chiste transcurrió el tiempo que los abuelos “no vieron pasar”.
Avanzó la clase y con ella la intensidad de los ejercicios.
¿Están cansados?, preguntó la profesora, a coro respondieron: ¡Nooooo!
Entonces seguimos, ahora cambiamos de posición, vamos a hacer cuclillas.
Obedientes a la orden, ante la nueva señal siguieron el ejemplo de su profe.
Las combinaciones de ejercicios sucedían siempre, en respuesta a su objetivo de contribuir a la salud de las personas de la tercera edad además de proporcionarles entornos recreativos.
La actividad de juego también fue importante en este escenario.
“Ahora vamos a jugar, ¿A qué jugamos hoy?, lo dejo a su elección. Alguien dijo: a la sortija, pero a la profe le pareció aburrido y lo designó ella misma.
“Vamos a jugar a: ¡Haz lo que yo digo y no lo que yo hago! ¡Mucha atención para que no se equivoquen! Esto persigue la agilidad física y mental de los abuelos.
Yo por mi parte tomaba algunas fotos con la intención de publicarlas al menos en mi perfil de Facebook.
Cada cual quedó a la expectativa. A la primera orden Yonerki tocó su cabeza y mando tocar los hombros.
Todos acudieron con presteza a realizar la acción.
¿Y los hombros del Dorto dónde están? ¿Se le perdieron? ¿Qué pasó ahí? Los abuelos sedivertían.
Surgieron las nuevas órdenes cada vez más rápido y con ello se sucedían las equivocaciones y las risas.
Concluyó el tiempo. La voz de Blanca de nuevo al frente, despidió:
“¿Les gustó la clase?, ¿Se sienten bien?, Los abuelos, - y de nuevo el coro-: ¡Hasta la victoria siempre!

Esta escena se repite más o menos igual, todos los días menos los martes.
Algunos de los abuelos contaron a esta reportera como habían llegado al círculo, con dolores en las articulaciones y diversos problemas y cómo habían mejorado su salud con los ejercicios.
Me despedí satisfecha por el excelente momento que compartí con los abuelos y también por el material que tenía en mis manos, con el que trataría de lograr un trabajo periodístico.
Por: Edilia Martínez La Rosa
Periodista de Radio Minas
Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. @ediliaminas
16 de 0ctubre de 2019