Pinar del Río

Una casa de puertas siempre abiertas


Cuando Diana se casó con Miguel, estaba enamorada. Renunció hasta al trabajo que adoraba con tal de complacerlo. Los primeros meses juntos fueron maravillosos: él le obsequiaba flores, la trataba con dulzura, la ayudó incluso a remodelar la vivienda que había heredado de sus padres; pero con el tiempo la relación se fue transformando en algo enfermizo.

Nacieron los niños y Miguel cada vez estaba más ausente. Llegaba tarde todos los días y era frecuente que viniera con aliento etílico. Repetía constantemente que la casa se mantenía gracias a sus ingresos y sermoneaba a su mujer si encontraba la más leve partícula de polvo sobre los muebles.

En las festividades a las que asistían juntos, solía burlarse públicamente del aspecto de su esposa, demasiado centrada en las labores domésticas y en la crianza de los pequeños como para cuidar de sí misma.

Una vez Miguel estrelló contra el piso su plato de comida, pues le pareció muy salado y en otra ocasión se ensañó con el celular de su mujer, el cual destruyó inmisericorde. En una tercera oportunidad le pegó también a Diana, porque esta se había ausentado un par de horas para visitar a sus parientes. Desde ese día los golpes se hicieron una práctica frecuente en el hogar.

Ella se sentía humillada y reconocía los rasgos violentos de su esposo, pero era incapaz de hacer nada al respecto, hasta que empezó a notar la ansiedad que provocaba esa situación en sus hijos y decidió divorciarse.

Miguel contaba con otro inmueble de su pertenencia en buenas condiciones, no obstante, insistía en vivir con su exmujer. Esta cambió en vano varias veces la cerradura de la puerta, ya que el sujeto conseguía forzarla siempre y meterse adentro arguyendo que la vivienda la había restaurado con sus propios recursos y que por tanto le pertenecía.

Diana, cuyo nombre real no revelaremos en este trabajo, le contó a su mejor amiga la película de terror que estaba viviendo y esta le recomendó visitar la consejería para mujeres en situaciones de violencia que cada martes sesiona en la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia sita en la esquina de Colón y Ceferino Fernández Viñas (Virtudes). Allí se personaron las dos. El caso fue atendido y tramitado rápidamente por un grupo multidisciplinario compuesto por psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y fiscales, entre otros especialistas.

Finalmente a Miguel se le impuso una orden de restricción para impedir que acechara, amenazara, agrediera, destruyera los bienes personales y perturbara la paz de Diana y de sus hijos.

«NUESTRA MISIÓN ES ESTAR AHÍ PARA LA GENTE»

Cualquier persona que lidie con contextos de violencia similares a los de esta muchacha u otras dificultades en su cotidianidad, puede acercarse a la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia (COMF) de su respectiva comunidad en busca de asesoría y apoyo.

Tal es el caso de si percibe que una situación afecta su capacidad de decidir sobre sus actos y proyectos personales o profesionales; si experimenta malestares asociados a la relación con su pareja u otro individuo o cuando sienta que son transgredidos sus derechos individuales y bienestar general.

«Nuestra misión es estar ahí para la gente, infundirles confianza, escuchar sus preocupaciones y sus miedos. Nos corresponde trabajar con ellos mano a mano, ayudarles a descubrir sus fortalezas y ofrecerles herramientas para que identifiquen las mejores vías para solucionar sus problemas», explicó Lilian Alfonso Acosta, integrante del secretariado de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el municipio de Pinar del Río para atender actividades ideológicas.

«Trabajar en las COMF es tremendamente gratificante, pues uno siente que está haciendo algo útil y bueno por los demás», agregó la funcionaria.

«Pudiera relatarte cientos de historias de superación personal que hemos atestiguado desde aquí. Ahora mismo viene a mi cabeza el caso de un adolescente que andaba desaparecido de su hogar desde hacía meses. Estaba volcado de lleno a la prostitución y había dejado sus estudios. Nos tocó localizarlo, pro-gramarle consultas con el psicólogo y mostrarle caminos rectos por donde andar. Era apenas un niño y estaba tan perdido... Afortunadamente fue receptivo y decidió abandonar esa rutina que lo estaba destruyendo. Se vinculó a los cursos nuestros y actualmente es barbero».

EDUCAR, COMPARTIR, PROMOVER, PROTEGER…

Contribuir a la orientación vocacional y a la superación cultural de la población constituye una de las principales líneas de trabajo de las COMF, en este sentido patrocinan talleres para el desarrollo de habilidades y conocimientos.

Actualmente están vigentes las convocatorias a los cursos de peluquería, barbería, manicura, corte y costura, manualidades, rehabilitación y masaje facial y corporal que convoca la COMF del municipio de Pinar del Río.

Los interesados en matricular deberán personarse en el centro y pagar la cuota de inscripción que oscila entre los 50 y los 75 pesos (CUP). Una vez que finalicen los diferentes módulos, los estudiantes recibirán un certificado que les permitirá vincularse lo mismo al trabajo por cuenta propia que a la actividad en diversos centros de la producción y los servicios en la provincia.

Atender al adulto mayor es otra de las prioridades de estas instituciones sociales. Sus especialistas visitan las distintas casas de abuelos y el Hogar de Ancianos de la provincia, potencian el diálogo con antiguas federadas y organizan actividades recreativas para el disfrute de los ancianos.

Las casas de orientación se asumen a su vez como espacios de trabajo comunitario para educar, compartir saberes, realizar acciones de promoción de salud, concienciar sobre el protagonismo de la mujer en la sociedad y promover el respeto hacia los derechos del niño, el acceso a la seguridad social, y la garantía de los derechos laborales y ciudadanos.

A 29 años de su fundación por Vilma Espín Guillois, estas casas tienen el reto de seguir modificando actitudes y pensamientos estereotipados en la sociedad que limitan la plena realización de mujeres y hombres.

Urge una mayor divulgación de sus servicios, que las personas se familiaricen e involucren en los distintos programas aportando entusiasmo y creatividad, llegar a los sitios más vulnerables, explorar los problemas de las comunidades y las maneras óptimas de canalizar soluciones, pero sobre todo llegar a los oídos y al corazón de las personas que en estos minutos están siendo violentadas, olvidadas, discriminadas, victimizadas, y menospreciadas y que precisan de un impulso para encauzar sus vidas.

Tomado de Guerrillero
www.guerrillero.cu
21 de octubre de 2019