El mar de Río del Medio permanece en paz cada amanecer. Los botes amarrados a maderos oscuros, en su embarcadero lanzan voces de nostalgia entre el agua de luz.
Cada espacio entre el mar y su orilla nos dice que este pueblo de pescadores guarda una mística inefable.
Cada bote con su nombre o vacas en reposo, debajo de un gigante árbol seduce lo surrealista.
Río del Medio es un refugio para el descanso.
Por: Juan González Cabanas
Periodista de Radio Minas
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8 de noviembre de 2019