Minas

Maestro, eslabón fundamental en la sociedad

yadira maestraEducador palabra muy fácil de pronunciar, pero labor muy difícil de ejercer. Cuando decimos maestro, decimos entrega, compromiso, desvelo, afán por enseñar y transformar todo a su alrededor

Quien educa, es un espejo donde sus alumnos se miran y después imitan; es una luz iluminando el camino por donde ellos transitarán; es respeto, amor y pasión desmedida por la ocupación. Es por eso que el maestro tiene que estar bien definido para que sea ejemplo en medio de la sociedad actual y logre con su proceder ser un paradigma en el futuro.

No es vanagloria, la historia lo describe, no existe ser más enamorado por su vocación que un maestro, ese que instruye con rigor y transforma con  ternura tanto el pensamiento como los sentimientos; el mismo que, a pesar de los años, deja en sus discípulos una huella imborrable, un recuerdo inquebrantable y la más recurrente evocación.

La educación necesariamente tiene que ser integral, de ahí el llamado a nuestros educadores a prepararse cada día más y hacer realidad principios éticos y de educación formal.

En el municipio Minas de Matahambre se le presta gran atención a los infantes, pues el territorio tiene el privilegio de poseer 895 especialistas  que desarrollan un arduo trabajo en todas las enseñanzas, incluyendo la Especial. Algunos alcanzaron la vasta experiencia, desde aquel glorioso contingente de alfabetización en 1961, uno de los proyectos más importantes convocado por  el líder indiscutible de la Revolución cubana: Fidel Castro Ruz.

Campaña de Alfabetización: Primer programa de la Revolución Cubana

Fue anunciada el 29 de agosto de 1960, en la graduación del primer contingente de maestros voluntarios, cuando el comandante Fidel Castro Ruz con enérgicas palabras reveló: (…) el año que viene vamos a liberar la batalla contra el analfabetismo. El año que viene tenemos que establecer una meta, liquidar el analfabetismo en nuestro país (…)

Este programa de la Revolución tenía como objetivo erradicar la ignorancia y facilitar el acceso universal a los distintos niveles de educación a todos los ciudadanos de manera gratuita.

Los medios de comunicación y la prensa desempeñaron un papel fundamental. Mediante la información motivaron a los adultos hacia el aprendizaje de la lectura, la escritura y los conocimientos elementales de la asignatura de Matemática.

El 23 de enero, durante la graduación del segundo contingente de maestros voluntarios, Fidel informó del asesinato de un joven educador: Conrado Benítez, y con evocada emoción exclamó: “¡Después de muerto ese maestro seguirá siendo maestro! (...) Ese maestro es el mártir cuya sangre servirá para que nosotros nos propongamos, doblemente, ganar la batalla que hemos emprendido contra el analfabetismo (...) El mártir del Año de la Educación, el mártir de los maestros.”

Formaron parte de este proyecto revolucionario 121 mil “Alfabetizadores Populares”, 100 mil brigadistas “Conrado Benítez”, 15 mil brigadistas “Patria o Muerte”, 35 mil Maestros Voluntarios que junto a otros cuadros, dirigentes y trabajadores sumaron un total de 300 mil participantes.

El tercer año de la Revolución fue crucial para la historia del pueblo cubano, pues a importantes acontecimientos como la Victoria de Playa Girón, se anexó el 22 de diciembre de 1961, donde Cuba fue proclamada Territorio Libre de Analfabetismo.

Paradigma para las nuevas generaciones

Yadira Rosado Rodríguez, Es maestra en la escuela primaria Ramón González Coro en Minas de Matahambre, ella constituye un ejemplo de perseverancia para las nuevas generaciones, es  jubilada, pero continúa ofreciéndole años de su vida al magisterio, hoy con inmenso sentimiento cuenta su historia.

“Yo siempre desde niña jugaba a las casitas, pero era la maestra, regañaba a los muñecos y era la maestra. Cuando cursaba el sexto grado tuve que hacer una composición para el pase de grado y el título que debía argumentar fue: Cuando sea grande seré… y por supuesto que la escribí contando mi sueño,  que sin dudas era ser maestra.

En noveno grado lanzaron una convocatoria para estudiar profesores emergentes  de secundaria básica y me fui, porque anhele siempre participar con los niños, tenerlos un día frente a mí recibiendo conocimientos.

El primero de septiembre de 1970 comencé a realizar el sueño, impartiendo clases, sin ninguna experiencia laborar solo me sustentaba el amor por la vocación. Mientras pasaba el tiempo me di cuenta que me era imprescindible ejercer el magisterio porque me sentía realizada.

He tenido momentos difíciles en esta profesión por ejemplo: tuve un accidente y del que resultó una fractura,  me mantuve durante todo un año inválida; dentro de los días amargos que pasé, lo que más me afectó fue escuchar desde mi casa las notas del Himno Nacional del inicio del curso y yo no estaba con esos niños.

En estos momentos me parece que estoy empezando, independientemente de que algunos me dicen: ¡debes de irte y descansar después de tantos años!, pero yo no me puedo ir, porque soy revolucionaria, y estoy segura que todavía lo poquito que sé, se lo puedo enseñar a esta generación.

Me siento orgullosa, de haber podido ver mis aspiraciones cumplidas y  cuando muera, si pudiera nacer otra vez  y  tuviera la oportunidad que la Revolución cubana me brindó (ser maestra), “Volvería a ser Yadira la Maestra.”

Los educadores son esas personas que forman a los demás que están a su alrededor. Son esos seres que cada día (como Yadira) se dirigen a su escuela con emoción y un gran nivel de autoestima para impartir clases con amor y sabiduría

Hoy Minas de Matahambre continúa materializando esta importante tarea mediante un colegio pedagógico: Manuel Ascunce Doménech con una matrícula de 25 alumnos

Apenas unas jornadas de celebraciones cada diciembre, no retribuyen todo el sacrificio que un pedagogo desempeña  durante toda una vida. No es un reclamo, estas líneas solo pretenden hacer público el reconocimiento infinito a aquellos que, día tras día, depositan en cada hombre toda la obra humana que le ha precedido.

El educador es como una luz,  que alumbra todo y a todos.

Con inmensa gratitud, ¡Muchas felicidades, en este tu día, maestro!

Por: Ivel Iañez Pérez
Periodista de Radio Minas
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22 de diciembre de 2018