Cada fin de año es motivo de múltiples emociones. Preparar una cena, rodearse de familiares y amigos es tradición, en la mayoría de los países del mundo.
Los alemanes despiden el año viejo brindando en honor a San Silvestre. Reciben el nuevo con petardos y fuegos artificiales que pretenden ahuyentar a los malos espíritus.
Romper la vajilla es algo común en Dinamarca el día de Año Nuevo... en esa fecha los daneses aprovechan para demostrar el aprecio a sus seres queridos. ¿Cómo lo hacen? Pues ¡Lanzando ante sus casas los platos viejos que han ido acumulando durante el año!
En España lo importante no es con quién pasar la Nochevieja, sino, lograr comerse doce uvas al ritmo de las doce campanadas que indican la llegada del nuevo año.
En América Latina las costumbres son similares, siempre dando rienda suelta a las festividades.
Los argentinos despiden el año con fuego, cohetes, muñecos de madera, tela y papel, que construyen para después verlos arder en llamas.
El Año Nuevo brasileño guarda estrecha relación con el mar. La gente acude a las playas a ver los fuegos artificiales; algunos visten de blanco o saltan por encima de siete olas porque creen que eso les dará suerte.
Por su parte los venezolanos aprovechan para disfrutar de la "hallaca", como su plato especial y estrechan lazos de amistad.
En nuestro país, matar el puerquito reservado para la ocasión, hacer una comida familiar donde no falte el arroz congrí, yuca, verduras y las fritas de plátano o malanga es aspiración de todo cubano. Llegadas las doce de la noche entonces comienzan a lanzar agua hacia los patios y a quemar los muñecos.
Este 31 de diciembre será una nueva oportunidad para la reunión familiar, festejar, olvidar viejas y nuevas rencillas, ¡APROVÉCHELA! porque al fin y al cabo dar amor o recibirlo, es el anhelo más grande del ser humano.
Por: Edilia Martínez La Rosa
Periodista de Radio Minas
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31 de diciembre de 2018