
Por estos días mucho se habla en Cuba de las nuevas medidas relacionadas con el reordenamiento del trabajo no estatal; un tema sobre el que algunos cuentapropistas mantienen una actitud escéptica, lo cual es consecuencia, sobre todo, del desconocimiento.
Uno de los elementos más novedosos es la creación de la Cuenta Bancaria Fiscal la cual genera muchas dudas aún. Algunos cuentapropistas todavía opinan, que es un mecanismo del Estado para el control de su actividad y que no pueden utilizar el dinero aportado a la cuenta.
Sin embargo, la Cuenta Bancaria Fiscal resulta un instrumento muy útil, pues aporta facilidades para administrar las finanzas, así como para mantener un adecuado seguimiento a su negocio, al tener en cuenta sus resultados.
El acceso al dinero incorporado a esta cuenta le permite al cuentapropista disponer de recursos económicos para ampliar los negocios, con un impacto positivo en la prestación de servicios a la población.
A pesar de los años transcurridos y las experiencias adquiridas en el trabajo por cuenta propia, todavía falta mucho por avanzar en la disciplina tributaria. Los nuevos aspectos incorporados ahora traen consigo beneficios y obedecen a adecuaciones necesarias, propias de esta forma de gestión no estatal.
La recomendación, ante la incertidumbre de los trabajadores de esta modalidad, es acercarse más a las fuentes de información adecuadas como la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT), que a su vez le corresponde ampliar sus acciones de capacitación, todavía insuficientes.
Para el desarrollo al que todos los cubanos aspiramos, es fundamental el aporte de los cuentapropistas, pues su gestión impulsa la implementación de diversos servicios en la sociedad. Garantizar la correcta preparación de ellos, es asegurar su contribución imprescindible en el memento que vivimos.
Tomado de Radio Guamá
www.rguama.icrt.cu
18 de enero de 2019